Las garrapatas no solo son molestas: son vectores de varias enfermedades que pueden ser graves para tu mascota (y algunas para las personas). Con el cambio climático, su distribución y temporada se están ampliando, por lo que la prevención es más importante que nunca.
Principales enfermedades transmitidas por garrapatas en España
Ehrlichiosis canina (Ehrlichia canis)
Transmitida por Rhipicephalus sanguineus (garrapata parda del perro), endémica en toda España. Afecta a los glóbulos blancos y plaquetas. Fases: aguda (fiebre, letargia, hemorragias), subclínica (portador silencioso) y crónica (anemia severa, problemas renales). El diagnóstico se hace con analítica y PCR.
Babesiosis canina (Babesia canis o B. gibsoni)
Destruye los glóbulos rojos causando anemia hemolítica aguda. Puede ser mortal sin tratamiento rápido. Signos: mucosas pálidas o amarillentas, orina rojiza (hemoglobinuria), fiebre, colapso. Requiere tratamiento urgente con imidocarb o atovacuona.
Anaplasmosis (Anaplasma phagocytophilum)
Transmitida por Ixodes ricinus. Provoca fiebre, letargia, pérdida de apetito, cojeras. Responde bien a doxiciclina si se diagnostica a tiempo.
Hepatozoonosis (Hepatozoon canis)
Inusual: se transmite al ingerir la garrapata (no por picadura). Puede provocar fiebre, dolor muscular y problemas hepáticos.
Cómo prevenir
- Antiparasitarios de larga duración: collares (Seresto, Foresto), comprimidos (Nexgard, Bravecto, Simparica) o pipetas. Aplicar 24-48 horas antes del posible contacto y renovar según indicaciones.
- Revisión manual tras cada paseo por zonas verdes o monte: inspecciona axilas, ingles, entre los dedos, oídos y alrededor del cuello.
- Extracción correcta: con pinzas especiales o sacagarrapatas, tirando perpendicular sin torcer. Nunca con vaselina ni calor.
- Analítica anual con pruebas de garrapatas (4Dx Plus: ehrlichia, anaplasma, borrelia, dirofilaria) en perros de riesgo.
Cuándo acudir al veterinario
Si tu perro ha tenido garrapatas y en los días siguientes presenta fiebre, apatía, mucosas pálidas, hemorragias, cojera o pérdida del apetito, acude a consulta sin esperar. Cuanto antes se diagnostica, mejor responde al tratamiento.