Ver convulsionar a tu mascota por primera vez es una experiencia aterradora. Sin embargo, mantener la calma y actuar correctamente durante esos minutos puede marcar una gran diferencia. Las convulsiones casi siempre tienen una causa identificable y tratable; el secreto está en no demorar la evaluación veterinaria.
Qué es una convulsión
Una convulsión es una descarga eléctrica anormal y descontrolada de neuronas cerebrales. Se manifiesta como contracciones musculares involuntarias (tonicoclónicas), pérdida de conciencia, salivación intensa, micción y/o defecación involuntaria, y un periodo postcrítico (desorientación, ceguera temporal, demanda de afecto o búsqueda de escondite) que puede durar minutos u horas. La convulsión en sí suele durar entre 30 segundos y 3 minutos.
Causas más frecuentes
- Epilepsia idiopática: la causa más frecuente en perros de 1-5 años sin otra enfermedad detectada. Predisposición genética en Labrador, Beagle, Dálmata, Golden y Border Collie.
- Hipoglucemia: especialmente en cachorros, perros toy y diabéticos con sobredosis de insulina.
- Intoxicaciones: metaldehído (caracolida), organofosforados, xilitol, metronidazol en dosis altas, macrólidos en razas MDR1 (Collie).
- Tumores cerebrales: más frecuente en perros mayores de 5 años con primera convulsión tardía.
- Encefalitis: infecciosa (moquillo, toxoplasma) o inmunomediada.
- Fallo hepático o renal grave: encefalopatía por toxinas.
- Traumatismo craneal.
Qué hacer durante la convulsión
- Mantén la calma y mira el reloj: registrar la duración es información clave para el veterinario.
- Aleja muebles o escaleras para evitar golpes. Coloca un cojín o toalla bajo la cabeza si es posible.
- No introduzcas nada en la boca: los animales no pueden "tragarse la lengua". Meter los dedos es peligroso y aumenta el riesgo de mordedura grave.
- No sujectes ni inmovilices al animal: puede agravar las lesiones.
- Apaga luces intensas y reduce ruidos: la estimulación sensorial puede prolongar el episodio.
- Graba con el móvil si puedes sin poner en riesgo al animal: el vídeo ayuda enormemente al diagnóstico.
Qué hacer después
Cuando el animal se recupere estará desorientado y confuso. Habla con voz tranquila, no le fuerces. Aunque parezca recuperado, acude al veterinario ese mismo día. Una primera convulsión nunca debe ignorarse: necesita una evaluación completa con analítica, presión arterial y en muchos casos neuroimagen.
Tratamiento de la epilepsia
Si se diagnostica epilepsia idiopática, el tratamiento con antiepilépticos (fenobarbital, bromuro potásico, levetiracetam) controla muy bien las crisis en la mayoría de pacientes. El objetivo no es necesariamente eliminar todas las convulsiones, sino reducir su frecuencia e intensidad hasta un nivel que no afecte a la calidad de vida. El seguimiento regular con analítica es imprescindible.