"Es que mi gato siempre vomita un poco" es una de las frases que más oímos en consulta. Sin embargo, los estudios actuales son claros: vomitar más de una vez al mes no es normal y casi siempre indica una enfermedad subyacente que merece diagnóstico.
Diferencia entre regurgitación y vómito
Regurgitación es expulsión pasiva, sin esfuerzo, de alimento sin digerir; suele indicar problema esofágico. Vómito es activo, con contracciones abdominales y, normalmente, alimento parcialmente digerido o líquido amarillento. Diferenciarlos cambia el diagnóstico.
Causas más frecuentes
- Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD) y linfoma alimentario: causa más frecuente de vómitos crónicos en gatos.
- Pancreatitis crónica, frecuentemente asociada a IBD ("triaditis").
- Insuficiencia renal, hipertiroidismo, diabetes.
- Alergia o intolerancia alimentaria.
- Tricobezoares (bolas de pelo): solo justifican vómito ocasional, no recurrente.
- Cuerpo extraño parcialmente obstructivo (hilos, plástico).
- Parásitos.
Cuándo preocuparse
Más allá de la frecuencia, son signos de alarma:
- Más de 1 vómito a la semana de forma sostenida.
- Pérdida de peso, pelo apagado, apatía.
- Diarrea asociada.
- Vómitos con sangre, fluido amarillo o material extraño.
- Cualquier vómito repetido en cachorro o gato senior.
Cómo diagnosticamos
Un protocolo diagnóstico habitual incluye:
- Analítica sanguínea completa con T4 (descartar hipertiroidismo) y SDMA (renal).
- Análisis de orina y de heces.
- Ecografía abdominal: pared intestinal, páncreas, ganglios.
- Test específicos para pancreatitis felina (fPL).
- En casos seleccionados, endoscopia y biopsia para diagnóstico definitivo de IBD/linfoma.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa. En IBD se usan dietas hidrolizadas o de proteína nueva, suplementos de cobalamina y, según la respuesta, inmunomoduladores. En triaditis se tratan los tres órganos a la vez. Lo importante es no normalizar los vómitos: la mayoría tiene tratamiento eficaz cuando se identifica la causa.